Foto:Redes sociales

El gobierno de Iván Duque sigue buscando estrategias para subir su popularidad  a puertas de las elecciones que se vienen el próximo año, y es que la embarra y la sigue embarrado! Un presidente que como muchos en tiempo de campaña prometen y no cumplen, olvidamos y ese es el problema de nuestros país, por eso dejamos que cada cuatro años sigan apoltronados en el poder los mismo de siempre.

Duque nos prometió (sobre a todo a aquellos/as que votaron por él)

1.Bajar impuestos y subir salarios

2.Una economía naranja que serviría para el “progreso” de Colombia

3.Mejorar la seguridad

4.Un gobierno austero

5.Reducir significativamente los cultivos de coca, entre otras muchas cosas.

Hoy a menos de un año de acabar su período presidencial, ha cumplido muy poco, vemos como anuncia a cuenta gotas una reforma tributaria llena de vacíos, violenta con los derechos y el bolsillo de las personas más vulnerables y sobre todo que parece ser una estrategia para desinformar y mostrarse como un salvador.

Una reforma tributaria que aún no está en el papel,  que quiere ser pintada como una “transformación social solidaria”, que se ha metido con cosas sagradas para el pueblo colombiano como grabar impuesto al café producto no solamente  representativo en la historia del país sino, un producto que está en la mesa de todo el pueblo colombiano diariamente. Estratégicamente son otros quienes salen a exponer lentamente lo que implicará esta reforma y ¡oh sorpresa! Luego el impopular presidente sale a defender al pueblo y calmar las aguas, seguramente con la finalidad de poner al partido que representa en un buen lugar para las próximas elecciones.

La primera vez que se anunció esta reforma fue justo cuando empezó la pandemia, y fue entonces cuando Iván salió a la defensa diciendo que había que priorizar el manejo de la emergencia, ahora se retoma el tema y el presidente sale públicamente como salvador y desmintiendo a su propio viceministro “Muchos de los  productos de la canasta familiar que se anunciaron con gravamen se mantendrán como están hoy”, no sabemos si se llevará a cabo esta reforma, el camino para esto no pinta nada bien.

Este gobierno sigue desinformado a la ciudadanía, un juego sucio de comunicación para ver su incidencia política, y una cortina de humo en un momento clave para un país que históricamente ha permanecido en el silencio, alimentando el deseo de unos pocos de no tener memoria y dejando que gobiernen los mismos.

Estamos a tiempo, informarnos esta en nuestras manos, no olvidemos el saqueo, la desigualdad, las violencias, es la historia de nuestro país y está en nuestra manos construir transformaciones, sembrar esperanza y confiar en los cambios, vamos a las urnas con la consciencia que este acto necesita.

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