El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, activó un plan de choque para enfrentar la expansión de los hipopótamos en Colombia, incorporando por primera vez un protocolo técnico de eutanasia como parte de una estrategia integral basada en evidencia científica.
“Para reducir la población de hipopótamos hay dos caminos: la translocación y la eutanasia. Esta última es una medida técnica, que hace parte de lo que la ciencia nos pide hacer cuando no es posible la translocación. Hoy estamos anunciando un protocolo de eutanasia para que las autoridades ambientales puedan implementarlo con el acompañamiento de institutos científicos, porque sin esta acción es imposible controlar el crecimiento de la especie”, aseguró la ministra de Ambiente (e), Irene Vélez.
Con una inversión de 7.200 millones de pesos, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, por medio del Fondo para la Vida y la Biodiversidad, financiará la implementación del Plan para la Prevención, Control y Manejo del hipopótamo, que incluye protocolos técnicos para la reducción de la población y el control de su distribución geográfica.
“Por primera vez vamos a asignar recursos para que estas acciones sean implementadas. Parte de las barreras que tenemos por parte de las corporaciones tiene que ver con la limitación de recursos. Nuestras corporaciones no siempre tienen recursos dispuestos específicamente para este tipo de acciones, por lo cual este Ministerio, a través del Fondo para la Vida y la Biodiversidad, acaba de decidir que dispone de 7.200 millones de pesos”, añadió la ministra (e).
Con este anuncio el país da un paso decisivo en la implementación de medidas urgentes que buscan proteger la biodiversidad, reducir riesgos para las comunidades y frenar el crecimiento acelerado de esta especie invasora. Los hipopótamos fueron declarados oficialmente como especie exótica invasora en 2022, debido a los impactos negativos que generan sobre los ecosistemas, especialmente en la calidad del agua y en especies nativas como el manatí y la tortuga de río.
Actualmente, se estima que la población supera los 200 individuos, y de no implementarse medidas de control, podría alcanzar los 500 en 2030 y cerca de 1.000 en 2035, incrementando significativamente los riesgos ambientales y para las comunidades.


