El 11 histórico de la izquierda en el fútbol

El 11 histórico de la izquierda en el fútbol

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Durante décadas nos hicieron creer que el futbolista ideal debía limitarse a correr, patear y celebrar. Que pensar incomodaba. Que opinar dividía. Que tomar postura era peligroso para el negocio. Sin embargo, algunos jugadores entendieron algo mucho más importante: el fútbol jamás ha estado separado de la sociedad.

Cada estadio es un reflejo del mundo. En las tribunas se canta contra el hambre, contra las dictaduras, contra el racismo o contra la desigualdad. Y dentro de la cancha, aunque muchos prefieran callar, también han existido futbolistas capaces de asumir una posición política aun sabiendo el costo que eso implica.

Este once no reúne únicamente a grandes jugadores. Reúne rebeldes, intelectuales, obreros del balón, antifascistas, defensores de derechos humanos y figuras incómodas para el poder. Futbolistas que entendieron que la fama también puede servir para defender causas colectivas.

Porque el fútbol nunca fue neutral.

Arquero — Lev Yashin

La “Araña Negra” no solo revolucionó la posición de arquero; también se convirtió en símbolo del orgullo popular soviético en plena Guerra Fría. Hijo de obreros y formado en las fábricas de Moscú, Yashin representaba la idea del deporte como herramienta colectiva y popular. Su figura terminó asociada al fútbol obrero y a la dignidad de clase trabajadora dentro del deporte.

Lateral — Héctor Bellerín

Uno de los futbolistas más vocales de la actualidad. Bellerín ha defendido públicamente causas ambientales, derechos LGBTIQ+, feminismo y apoyo a refugiados. Mientras gran parte del fútbol moderno evita incomodar patrocinadores, el español eligió usar su visibilidad para hablar de desigualdad, consumo responsable y derechos humanos.

Lateral izquierdo — Paul Breitner

Paul Breitner fue una anomalía dentro del fútbol alemán de los años setenta. En una época donde la mayoría de futbolistas evitaban cualquier postura pública, él convirtió su imagen en una declaración política permanente. Admirador de corrientes revolucionarias de izquierda y lector de teoría política, llegó a posar con libros de Mao Zedong y desafió constantemente la visión conservadora que rodeaba al fútbol europeo de la época.

Defensa central — Lilian Thuram

Probablemente uno de los futbolistas más importantes en la lucha antirracista dentro del deporte. Thuram convirtió su retiro en una plataforma educativa y política contra el racismo estructural y la xenofobia en Europa. Su fundación trabaja temas de memoria colonial, discriminación y educación social. Nunca aceptó que el fútbol mirara hacia otro lado frente al racismo.

Defensa derecho — Javier Zanetti

Aunque menos confrontativo políticamente, Zanetti siempre destacó por su trabajo social y comunitario. Desde la Fundación PUPI impulsó programas de inclusión para niños en situación vulnerable en Argentina. Representa una izquierda más ligada a la solidaridad social y al trabajo comunitario silencioso que al discurso ideológico.

Mediocampista — Johan Cruyff

Cruyff fue mucho más que un genio táctico. Su personalidad desafiante y su rechazo a las estructuras rígidas lo convirtieron en una figura profundamente contracultural. Criticó autoridades deportivas, defendió la libertad individual de los jugadores y ayudó a transformar el fútbol en una expresión creativa y colectiva, casi artística.

Mediocampista — Diego Maradona

El jugador más político de todos. Maradona abrazó públicamente causas latinoamericanas, se declaró antiimperialista y construyó vínculos con líderes de izquierda en toda la región. Pero más allá de cualquier simpatía ideológica, Diego representó siempre a los barrios populares, a los excluidos y a quienes nunca se sintieron parte del poder.

Mediocampista — Sócrates

Doctor, filósofo y capitán de la histórica Democracia Corinthiana. Mientras Brasil salía de la dictadura militar, Sócrates impulsó dentro del club un modelo de autogestión donde jugadores y trabajadores votaban decisiones colectivamente. Transformó un equipo de fútbol en un acto político. Su legado sigue siendo uno de los experimentos democráticos más importantes en la historia del deporte.

Extremo izquierdo — Nani

Nani nunca construyó una imagen política tradicional, pero sí habló abiertamente sobre pobreza, racismo y discriminación a partir de su propia historia de vida. Criado en condiciones difíciles en Portugal siendo hijo de inmigrantes caboverdianos, siempre reivindicó el origen popular y la importancia de abrir espacios para comunidades racializadas dentro del fútbol europeo.

Delantero — Eric Cantona

Cantona fue el artista rebelde del fútbol europeo. Antisistema, provocador y profundamente político, criticó el poder económico, apoyó causas sociales y se posicionó públicamente a favor de los migrantes y trabajadores. Nunca quiso ser simplemente una estrella deportiva; prefirió convertirse en símbolo de resistencia cultural.

Extremo derecho — Cristiano Lucarelli

El caso más explícitamente político de este equipo. Lucarellicelebraba goles con camisetas del Che Guevara, militó abiertamente en causas de izquierda y mantuvo identidad obrera incluso cuando pudo jugar en clubes mucho más ricos. Ídolo absoluto del Livorno, club históricamente asociado al antifascismo italiano, convirtió cada partido en una declaración política.

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