¿Dónde se quedó la poesía en las letras como las canciones que cantaba Mercedes Sosa?, ¿dónde se quedó la retórica y elocuencia que imprimía el señor Facundo Cabral?, que con la música nos hacía pensar sobre la vida y divagar en nuestra mente filosofando, ¿dónde quedaron aquellos tiempos de bohemia disfrazada de despecho? así como cuando Julio Jaramillo era el artista más exitoso de américa latina. ¿Acaso murieron esas bellas épocas y se quedaron en el olvido?

La modernización de la música ha traído consigo una deshumanización del arte, el proceso industrial de creación de música mainstream (de consumo) hoy día le ha quitado la magia de componer al artista escuchando sus sentimientos y esa voz interna para plasmar en sus composiciones el alma. Este modo de composición se cambió por letras fáciles de digerir, sexualidad desaforada, descontextualizada y si lo queremos, de una forma vulgar, el modelo de consumo simplificado genera artistas día a día superficiales, construye carreras en un mes y deja atrás a los creativos que realmente se esmeran en sacar un producto de corazón, algo que realmente mueva fibras y se conecte con el alma de las demás personas.

Este modelo sólo sigue la corriente de la cotidianidad moderna, en un mundo que se volvió virtual, visual, instantáneo, lleno de cosas efímeras, sin identidad y sin querer hacer una crítica social, se ha vuelto menos humano, vidas más superficiales y no por culpa de nosotros, sino de los paradigmas de la sociedad y gracias a los medios como la música y las plataformas de contenido, nos venden un modelo de vida “exitoso”: la inteligencia se cambia por estética, la integridad por dinero y la poesía por sexualidad.

¿Cómo podemos cambiar este paradigma de consumo superficial en la música? Podemos consumir productos musicales de personas que realmente se dediquen a buscar la verdad del mundo y comuniquen lo que tienen en su alma, busquemos esos artistas escondidos por el mainstream y la propaganda, redescubramos esos artistas que ya tenían una carrera consolidada y escuchemos sus nuevas producciones, realmente hacen música no por estar a la moda, sino para inmortalizar un sentimiento, una sensación o a una persona. ¿no sería interesante unirse a esta cruzada de humanización por la música?

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