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Pareciera en este punto actual que los candidatos a las elecciones presidenciales del 2022 ya estuvieran dentro de la conciencia del país político. Tal vez es probable que algunos de estos perezcan en el intento, dedicándose así a contemplar la soledad de las ballenas, viéndolas en una embarcación construida por los mismos ingenieros de Hidroituango o del puente de Chirajara.

En la aclamada serie de Netflix House Of Cards, nosotros los consumidores de dramas políticos vemos la desnaturalización del personaje principal Frank Underwod, con una gran alusión creo yo a nuestro proceder político; es casi claro ver que igual que en aquel personaje el poder es la razón de ser del hombre, dentro de lo que el construye para  su propio  drama, pero podríamos dejar la duda suelta, casi como si el tinte de un drama se perdiera y fuera de nosotros una tragicomedia a la respuesta de Dario Echandia, que igual que Urdewood plantea una duda tenaz, incluso filosófica:

¿Y el poder para qué? Nuestros políticos tienen grandes paralelismos como si fuesen personajes ideados en las mentes de escritores ácidos y satíricos. Sin duda alguna, esto me hace recordar a un personaje memorable, el presidente Duque parecido a Doug, un secretario de máxima confianza del Presidente Urdewood; el cual para no dar demasiados spoilers de la serie es dejado a su suerte para salvar la imagen política de su jefe, pero a este aprendiz poco le importa, vale más la lealtad que su propia redención.

Los grandes vacíos de poder conllevan a una fragilidad del estado y con esto a un fortalecimiento del establecimiento. Los últimos movimientos políticos han generado sorpresa, puesto que con la salida del senador Iván Marulanda del Movimiento Ciudadano, se ha generado un despertar de aquellas emociones que habían estado invernando, trayendo consigo una clara observación; este tipo de candidaturas animan a un gran debate político, el cual es necesario para aumentar el punto de propuestas que logren recuperar la confianza ciudadana en los candidatos alternativos.

Por otro lado, en relación a las posturas de cada candidato se observa que, el senador Marulanda mantiene una postura central, este ha decidido jugar de manera riesgosa, pero acertada a la ramificación de un debate moral, frente a la regulación de la cocaína y a un compromiso social con una renta básica necesaria. Por su parte, se tiene al senador Gustavo Petro, el cual está capitalizando los errores del gobierno de Duque, demostrando así una necesaria reforma a la política.

Y no se podía dejar atrás a Jorque Enrique Robledo, un candidato perseguido por aquel fantasma del voto en blanco, dicho fantasma tomo protagonismo en la segunda vuelta presidencial del 2018, restándole así con cada acontecer nacional, credibilidad a su propuesta política. En cuanto al candidato Sergio fajardo, este está esperando los errores de sus rivales, para así hacer más fuerte su postura de no confrontaciones.

Los sectores alternativos en este punto del debate político buscan con sus movimientos, ser  ejemplo en la creación de  proyectos de ley, como el propuesto por el Senador Marulanda  y así con esto, generar una nueva vertiente electoral, logrando el apoyo de una  ciudadanía, la misma que está indecisa entre apoyar al senador Petro o continuar  con eventual candidatura de derecha, que sin dudas a modo riesgoso igual que los productores de NETFLIX al lanzar una última temporada a pesar de los escándalos del protagonista Kevin Spacey sin él, no será el que diga Uribe, pero si existirá seguramente un vicepresidente del Centro Democratico y una cara como la de Federico Gutiérrez, como el candidato más fuerte a pesar de que una buena gestión del alcalde Daniel Quintero lo puede dejar mal parado, con los últimos guiños al diplomático Luis Alberto Moreno por parte del uribismo, se busca despistar y no desgastar la imagen de Fico, el cual se ha ganado un espacio en los medios de comunicación nacional, en especial en Semana no dudare en decir, que la derecha se la jugará con una alianza con el centro más moderado.

Dentro del mundo de House Cards en el cuál de manera cruda y ácida se busca el poder a toda costa sin pensar en un objetivo colectivo más que el personal, es similar con la política local y deja varias reflexiones, por ejemplo:

¿Colombia le ganará a la selección de Venezuela?

¿un viejito muy querido desde su finca seguirá mandando?

¿Las próximas elecciones veremos ballenas?

Con las grandes maniobras políticas actuales y que vendrán, dejo a la reflexión de los lectores, el ponerse en los zapatos de Frank Underwood mientras observamos que el verdadero poder, los verdaderos presidenciables están en la ciudadanía, puede ser que como el personaje principal de esta serie opine que :

“la democracia este sobrevalorada” ¿pero cómo puedo saber de ello si nunca he vivido en una? Si solo de esta “democracia” hemos sido de un juego de roles. Solo esperemos la baraja de movimientos conectados a los virtuales nombres de esta Casa de Cartas a la colombiana.

 

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