Villavicencio, Meta. – En una de las jornadas más trascendentales para el esclarecimiento de la verdad sobre el conflicto armado colombiano, dos brigadieres generales retirados del Ejército Nacional y otros 23 integrantes de la Fuerza Pública reconocieron públicamente su responsabilidad, por acción u omisión, en graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el departamento del Meta entre 2002 y 2007.
Se trata de los brigadieres generales (r), ex comandantes de los VII Brigada, Francisco José Ardila Uribe y Carlos Ovidio Saavedra Sáenz,U lo mismo que tenientes, mayores, coroneles, sargentos y cabos, ex integrantes del Batallón de Infantería No.21 “Batalla Pantano de Vargas” y ex miembros del Gaula Meta, quienes aceptaron su responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad.
La confesión
“Nada de lo que diga hoy devolverá a sus seres queridos. Nada reparará completamente el dolor causado, pero sí tengo el deber de reconocer que estos crímenes ocurrieron porque incumplí mi deber de mando y permití que una estructura criminal continuara operando dentro de una unidad bajo mi mando”, afirmó el brigadier general (r) Carlos Ovidio Saavedra Sáenz al inicio de la Audiencia de Reconocimiento de Verdad que la JEP realizó en Meta.
La histórica aceptación, realizada ante víctimas, magistrados y el país, en una audiencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), marca un antes y un después en la comprensión de uno de los capítulos más controvertidos de la guerra colombiana: los denominados “falsos positivos”, fenómeno que alcanzó notoriedad nacional durante los dos gobiernos del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez (2002 -2010)
En la misma diligencia el brigadier general (r) Francisco José Ardila Uribe admitió que incumplió sus deberes de mando y control, y que el sistema de incentivos institucionales contribuyó a la comisión de estos crímenes. “Reconozco que fallé en el ejercicio de mis funciones de mando, dirección, control operacional y disciplinario como comandante de la Séptima Brigada. Esa falla permitió la comisión de operaciones ilegales por parte de unidades bajo mi mando, en las que personas inocentes fueron asesinadas y presentadas falsamente como bajas en combate”, dijo.
El alto oficial continuó diciendo: “Reconozco que el sistema que se tenía a nivel del Comando del Ejército —en cabeza del señor general Mario Montoya Uribe y el cual yo puse en práctica— facilitó en gran medida que se cometieran estos funestos actos”.
Por primera vez en la historia del país, dos generales retirados reconocieron públicamente la existencia de órdenes superiores orientadas al cumplimiento de cuotas de bajas y admitieron que dentro de las unidades militares se instauró una competencia por reportar resultados operacionales, conocida como body count, (conteo de cuerpos o número de víctimas) práctica que terminó incentivando la presentación de civiles asesinados como supuestos guerrilleros muertos en combate.
Audiencia productiva
Durante tres días de audiencia en Villavicencio, los comparecientes aceptaron su responsabilidad en 209 asesinatos presentados fraudulentamente como bajas en combate, entre los años 2002 y 2007 entre ellos los casos de diez menores de edad.
Los uniformados en retiro también reconocieron 65 desapariciones forzadas y una tentativa de homicidio, conductas que la justicia transicional investiga como crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Uno de los testimonios más contundentes fue el del teniente coronel (r) Héctor Alejandro Cabuya de León, quien explicó cómo se consolidó el primer patrón macro criminal documentado. “Ese era el momento de detener todo. No se detuvo, y esa decisión abrió la puerta a 38 hechos más. A partir de ese momento se establecieron las directrices de la empresa criminal”, relató.
El alto oficial también admitió que las víctimas eran seleccionadas bajo criterios que facilitaran su desaparición y posterior presentación como supuestos combatientes: “Todas las víctimas eran campesinos, habitantes de la región y personas inocentes”.
Asimismo, señaló que las armas utilizadas para encubrir los crímenes eran entregadas por estructuras paramilitares: “Exigí que los cuerpos fueran presentados con armas largas como viso de legalidad para el encubrimiento; estas armas eran suministradas por las autodefensas para dar apariencia de combate”.
Por si fuera poco, los militares admitieron la existencia de alianzas con estructuras paramilitares y el funcionamiento de un aparato criminal que operó para reclutar, desaparecer y asesinar civiles con el propósito de inflar estadísticas militares y mostrar resultados en la lucha contrainsurgente.
Lo que fue secreto a voces
Según la investigación adelantada por la JEP, durante el proceso de consolidación del paramilitarismo en el departamento del Meta se configuraron estrechas relaciones entre integrantes del Ejército Nacional y el Bloque Centauros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), situación que habría facilitado la comisión sistemática de estos crímenes.
Las víctimas, presentes en la diligencia, reclamaron verdad plena sobre todos los responsables, la restitución del buen nombre de sus familiares y garantías efectivas de no repetición. Además, insistieron en la necesidad de preservar la Jurisdicción Especial para la Paz como mecanismo fundamental para seguir esclareciendo uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del país.
La audiencia también dejó en evidencia las dificultades institucionales que aún enfrentan las víctimas en su búsqueda de justicia. La Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP anunció la apertura de un incidente correccional contra el jefe de la Oficina Asesora Jurídica de la Unidad para las Víctimas, luego de verificar que el funcionario delegado para atender la diligencia no estuvo presente para resolver las inquietudes planteadas por los afectados.
¿Quién impartió las órdenes a militares?
Las confesiones conocidas esta semana representan uno de los reconocimientos más contundentes realizados hasta ahora por altos mandos militares sobre la estructura, los incentivos y las responsabilidades detrás de los llamados “falsos positivos”.
Para cientos de familias, que durante años denunciaron la desaparición y asesinato de sus seres queridos, el acto constituye un paso decisivo hacia la verdad, aunque persiste la exigencia de conocer toda la cadena de mando y las responsabilidades políticas e institucionales que permitieron la ocurrencia de estos hechos.
A más de dos décadas de los crímenes, Colombia presencia un momento sin precedentes: altos oficiales del Ejército reconocen públicamente que existieron prácticas sistemáticas que derivaron en asesinatos de civiles inocentes, una verdad que durante años fue negada y que hoy emerge como una de las confesiones más significativas en la historia del conflicto armado colombiano.
A continuación, la lista de los comparecientes a la audiencia de la JEP que aceptaron su responsabilidad de participar en los cruentos hechos de los denominados “falsos positivos”:
Excomandantes comparecientes de la VII Brigada:
- Brigadier general (r) Francisco José Ardila Uribe
- Brigadier general (r) Carlos Ovidio Saavedra Sáenz
Exintegrantes del Batallón de Infantería No. 21 ‘Batalla Pantano de Vargas’ (BIVAR):
- Teniente coronel (r) Héctor Alejandro Cabuya de León
- Teniente coronel (r) Néstor Sánchez Aguirre
- Coronel (r) Jairo Martín Sandoval Moncayo
- Mayor (r) Wilson Orlando Lizarazo Cárdenas
- Teniente coronel (r) Ricardo Andrés López García
- Teniente coronel (r) Ricardo Efraín Arcos Rosero
- Teniente coronel (r) Jorge Eliécer Bermeo Meneses
- Mayor (r) José Wilson Camargo Arévalo
- Sargento segundo (r) Asmir Téllez
- Sargento viceprimero (r) José Hover Ortiz Doncel
- Sargento primero (r) Andrés Grisales Gómez
- Teniente (r) Luis José León Vargas
- Cabo primero (r) Nelson de Jesús Ibarra Moreno
- Sargento mayor (r) Alejandro Enrique Espitia Ramos
- Teniente coronel (r) Sergio Alberto Carreño Estupiñán
- Sargento segundo (r) Edwin Alejandro Londoño Naffah
- Capitán (r) Wbeimar Alfonso Angarita Peñaranda
- Sargento primero (r) William González Torres
Exintegrantes del Gaula Meta:
- Mayor Rodolfo Ignacio Mantilla Vargas
- Capitán (r) Helber Francisco Herrera Hernández
- Mayor (r) Jackson Javier Torres Hernández
- Sargento mayor (r) José William Pantoja González• Capitán (r) Leonardy Alfonso Polo Sanabria
- Soldado profesional (r) Nelson Guillermo Cagua Rubio


