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Absurdo el debate planteado por la alcaldesa de Bogotá sobre el manejo de la crisis sanitaria por la masiva propagación del Covid19 en los barrios de las localidades de Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar.
López , ha planteado un duro desafío, acompañado de gritos e insultos, al Gobierno Nacional sobre una cuarentena estricta en más de 143 barrios de las localidades mencionadas.
Su exigencia plantea la entrega inmediata por el gobierno nacional de 722 unidades de ventiladores de los 1040 requeridos por los hospitales y centros de salud de la capital.
El Ministro de salud, Dr Fernando Ruiz, se ha comprometido con la entrega inmediata de 305 ventiladores para evitar la amenaza de la cuarentena estricta proferida por la alcaldesa, que, con o sin ventiladores, es necesaria para desacelerar los contagios y muertes diarias en Bogota, la ciudad más afectada en el país por la peste.
A mi juicio la escaramuza planteada por el gobierno de Bogotá es innecesaria. Esta tensión lo que está mostrando es el alto grado de improvisación y la falta de estrategia de la administración capitalina en cabeza de la señora Claudia López.
Poner a depender la politica para gestionar la peste en Bogotá de los envíos de infraestructuras del gobierno nacional o de las donaciones de computadores y celulares que haga la gente es la confesión de la inocuidad y esterilidad del Anexo agregado a última hora en el Plan de Desarrollo 2020-2023 (https://bit.ly/3eQZkbw ).
En dicho Plan de Desarrollo la prioridad determinada por el gobierno y el Concejo ha sido el Metro elevado de Peñalosa y el Transmilenio por la Avenida 68, proyectos en los que se invertirán casi 33 billones de pesos, disponibles en buena parte en caja de Tesorería.
Transmilenio y los sistemas masivos de transportes estan siendo cuestionados duramente por el coronavirus, obligando a pensar en otros sistemas de transporte y en otros diseños urbanísticos de la ciudad incompatibles con la especulación inmobiliaria.
Hoy la prioridad para más de diez millones de bogotanos es la salud y el empleo. Pero eso no parece tenerlo claro la Jefe del Gobierno Distrital, empeñada en construir escenarios de protagonismo político/ electoral con el fin de proyectarse como candidata presidencial tal como ocurrió con la manipulación de la consulta anticorrupción del año 2018.
La ciudadanía bogotana y sus organizaciones sociales, (especialmente en Kennedy, Bosa, Bosa, Ciudad Bolívar, San Cristobal) deben movilizarse para exigir de la alcaldesa que dé prioridad en el gasto público a la salud, la seguridad alimentaria, al desarrollo productivo y al empleo de miles de bogotanos que de acuerdo con el reciente informe del Dane se disparó a cifras alucinantes.
Más Ucis, más respiradores, más empleo, más seguridad alimentaria y menos negocios para William Vélez, Peñalosa y las 13 poderosas familias de Suba que han exprimido sin cesar a Transmilenio desde el año 2000 en que se instaló.
Claudia, ponga a esos negociantes de la movilidad a donar los computadores y demás artefactos tecnológicos que le está pidiendo a la gente acorralada por la crisis.

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