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La verdad preocupa y por eso sigue la disputa. En su fallo sobre el acuerdo de paz, la Corte Constitucional eximió, de manera controvertible, a los terceros y agentes civiles del Estado de comparecer obligatoriamente ante la JEP.

En el marco de un Congreso a media máquina se ha iniciado una nueva arremetida contra el proceso de paz. El presidente Iván Duque interpeló a la presidenta de la JEP por una supuesta falta de resultados. El primer mandatario no podía haber olvidado que entre la aprobación del Acuerdo del Colón en 2016 y la puesta la marcha de la JEP se interpusieron, entre otros obstáculos, sus objeciones a la ley estatutaria que le restaron dos años a los cuatro que aducía en su reclamo. Al ser impreciso con la fecha, el presidente quiso mimetizar en ineficacia, las presiones indebidas que está ejerciendo hacia sus magistrados para que obvien el debido proceso y los acuerdos de paz, hoy Constitución y ley, con referencia específica a los casos contra los reincorporados de las Farc.

De otra parte, Juan Carlos Pinzón, presidente de ProBogotá, una fundación impulsada por el empresariado capitalino, y el general en retiro Juan Salcedo Lora secundaron con imputaciones de supuesto sesgo político a la Comisión de la Verdad (CEV), por la cancelación de un simposio donde el impenitente coronel, compareciente ante la JEP y precandidato presidencial, Hernán Mejía Gutiérrez, fungiría de experto académico sobre el tema de los falsos positivos, por los cuales está siendo juzgado. Una cosa es la comparecencia oficial para aportar verdad y otra muy distinta e inapropiada, la utilización de los foros académicos de la Comisión como plataforma de legitimación pública de su comportamiento, lo cual puede hacer en otros espacios.

La verdad preocupa y por eso sigue la disputa. En su fallo sobre el acuerdo de paz, la Corte Constitucional eximió, de manera controvertible, a los terceros y agentes civiles del Estado de comparecer obligatoriamente ante la JEP. Se trata de empresarios y particulares que patrocinaron y financiaron a los grupos paramilitares y que mucho tienen que aportar a la verdad respecto de las estructuras de poder regional que subsisten de ese malsano amasijo de política, plata y criminalidad. Poco después, el gobierno intentó privar a la CEV del acceso a la información de la fuerza pública sobre lo sucedido durante el conflicto armado, alegando motivos de seguridad nacional. Recientemente se ha pretendido acudir a la “magistratura de opinión” para anticipar condenas sobre reclutamiento de menores de edad con el fin de singularizar a las guerrillas de las FARC como los centrales responsables de las atrocidades cometidas por todos los actores del conflicto armado.

La verdad debe ser plural y reflejar los sucesos que comprometen la responsabilidad de todos los involucrados, incluidos los terceros comparecientes voluntarios, los paramilitares, los miembros de la fuerza pública, los agentes civiles del Estado y, desde luego, las Farc. Una verdad parcial, que apunte a la responsabilidad de una sola de las partes, no producirá la reconciliación y reducción de la violencia como instrumento político que busca el sistema integral de justicia transicional del acuerdo de paz. Ahora la guerra parecería ser una confrontación mediática por verdades parciales que puedan servir las finalidades de una facción, en desmedro de la verdad completa que merecen las víctimas de todos los actores armados y la sociedad en su conjunto.

Con seguridad, la CEV estará estudiando las sustanciosas sentencias de Justicia y Paz que condenan a Mancuso, Jorge 40 y otros comandantes de las AUC y que dieron lugar a 16.980 compulsas de copias a la Fiscalía General. De esas, solamente 2.574 están en investigación: 830 de agentes del Estado, 488 de miembros de la fuerza pública y 1.256 civiles. Muchos de ellos han solicitado ingreso a la JEP de manera voluntaria, para obtener beneficios a cambio de aportar verdad.

Es esa verdad completa, de las Farc, de los agentes civiles y uniformados del Estado y de los terceros patrocinadores y financiadores de los paramilitares, la que permitirá desarticular la maquina de reproducción de despojo de tierras, corrupción electoral y favorecimiento de actividades ilegales, por parte de actores ilegales y también legales, que sigue su curso. Solo con la verdad plural y completa se logrará consolidar el tránsito hacia la paz.

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