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En una sociedad más conectada que comienza a darle importancia a las distintas generaciones de derechos políticos y sociales de las mujeres, hablar de la mujer sucreña no se resume solo en su género, es observar una visión de emprendimiento frente a los retos de una sociedad que categoriza a las personas por su enfoque cultural.
En esta ocasión entrevisté a Sonia Gómez Taboada, egresada de los Andes en la facultad de Ingeniería Industrial, excandidata a la gobernación del departamento de Sucre, la cual me expuso como desde el ámbito social la mujer sucreña está en un clima que la inmersa a empoderarse.
En palabras de Sonia, la alternativa de las mujeres sucreñas que se enfrentan a distintos retos de carácter cultural, está más allá de la alternancia del trabajo y el hogar. Esta tiene un carácter más personal, volverse aquel centro que con pasión y enfoque logre superar aquella economía del cuidado no remunerado. Si bien, la mujer es reconocida en distintos espacios como aquel ser conciliador expuesto en fechas especiales y eventos, dado esto deben construirse políticas afirmativas de inclusión, permitiendo les volverse un estímulo de la economía.
Vale la pena mencionar que el departamento de Sucre está dentro del PIB con un 0,8%, lo cual es un reflejo de una generación del valor agregado y de un enfoque primario en su economía, que no cubre objetivamente a las mujeres que se atreven a emprender. A raíz de esto Sonia Gómez plantea que debe existir una verdadera visibilidad de aquellas que ejercen un liderazgo comunitario, enfocado en brindar su voz, como aquel medio propagador de un mensaje de reconciliación.
Quiero creer que esas mujeres que sacrificaron su vida por la creación y reivindicación de sus derechos, lograron ver que con ese paso que ellas daban, se volvería en una tendencia, que en años más adelante rompería tal vez con aquel panóptico que vio Focoault con las instituciones.
En estos tiempos del cólera de nuestra generación es más fácil de observar a esas mujeres emprendedoras que se atrevieron a perseguir sus sueños, como es el caso de las que venden comida (platos típicos), que más allá de enriquecer el paladar son el ejemplo vivo de la importancia que representan en las distintas áreas de trabajo estas mujeres desde sus casas, tal como lo decía Sonia Gómez.
Es per se cuándo le pregunto a Sonia ¿cómo se imagina a la mujer sucreña? ella expone que se trata de alguien que es valorada a nivel personal y público, que lleva en su sangre el necesitar volver a aprender, que tiene claro dentro de su conocimiento que ella merece garantías frente a la salud, educación, participación y organización dentro de su campo a tratar. Reivindicando su importancia en un ayer, que a muchas las volvió víctimas de un conflicto social y armado, pero que hoy con su resiliencia, no solo salen adelante sino, que reconstruyen por medio de su propia energía femenina el valor de la vida.
Existen varios ejemplos de nuestro departamento como me lo comentaba Sonia, es el caso de una mujer indígena amenazada por buscar la recuperación de tierras para familias campesinas, y el de otra mujer líder indígena también de Tolú, que cerró el peaje junto a su pueblo en manifestación de las tantas inconformidades sociales, que existen y necesitan ser respondidas. También es el caso de una mujer violentada, que a causa de esto se ha vuelto una luchadora constante en defender a aquellas mujeres que pasan por situaciones igual de anormales.
Con lo anterior, es así que tener presente conocer esas caras con nombres invisibles, nos permiten ser una sociedad que ya no solo le basta con vociferar sino, también de hacerlas participes permitiéndome escribir desde la visión de lo expuesto por Sonia Gómez Taboada, que vale la pena con mujeres como ella y las anteriormente expuestas ser mujer y emprender en el departamento de Sucre.

 

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