Hace 29 días Colombia está en paro nacional, en pleno goce de las libertades democráticas y siendo un país de Estado social de Derecho los colombianos salieron a expresar su inconformidad por una reforma tributaria, por la violencia en el país, por la desigualdad social y de género.

En Colombia según el DANE, la pobreza en el país, en el 2020, escaló hasta un 42,5%. Esto implica que el país tiene ahora 21′021.564 personas en condición de pobreza, esto conlleva a que hay casi 3,6 millones de personas más, que empeoraron su situación socioeconómica.

Es hora de pensarnos y sentirnos…Este Paro Nacional nos reunió, convocó a una diversidad de sectores que protestan contra la injusticia social y las agresivas reformas fiscales, de salud, laborales y pensiónales propuestas por el gobierno de Iván Duque.

El Estado ha respondido al grito del pueblo con la militarización en las principales ciudades del país, profundizando aún más este escenario de guerra y de deshumanización del pueblo, que, además, es víctima de una narrativa en medios “informativos” que han descrito las situaciones del paro con palabras como esos “terroristas”, “vándalos”, etc.

Es por esto, que las personas responden con acciones legales y simbólicas. Hemos tenido la victoria de la empatía, el Paro Nacional estimuló en las y los ciudadanos el sentimiento de solidaridad, el abuso de poder por parte de la fuerza pública avisó a gran parte de los ciudadanos de la amenaza a los derechos y bienestar de muchos jóvenes colombianos.

Según Temblores entre el 28 de abril y el 24 de mayo ocurrieron 43 asesinatos presuntamente cometidos por miembros de la Fuerza Pública; también se presentaron 22 casos de violencia sexual, 1388 detenciones arbitrarias, 46 lesiones oculares y 548 desaparecidos(as).

De muchos de estos casos se tiene prueba, pues los jóvenes se han defendido con su arma más potencial, las redes sociales, han podido grabar y exponer en lives el abuso de poder del ESMAD y la Policía Nacional.

Aunque la mayoría de las protestas han sido pacíficas, los hechos de saqueo y violencia que se han presentado se han convertido en una excusa para utilizar excesivamente la fuerza en contra de los y las manifestantes, sobre todo de aquellos(as) que se concentran en las Primeras Líneas.

¡Gracias primera línea! A los y las jóvenes que han expuesto su vida buscando un bienestar común.

Y entre todo este dolor, hemos encontrado lo más importante unión y empatía. Lo que inicio como una inconformidad hacia una ley, mostró el dolor con el que muchos colombianos viven por la desigualdad social y falta de oportunidades para jóvenes y ¡nos unió!

¿Volver a la normalidad? ¡No! 

La empatía es la preocupación por los demás y la capacidad de ayudar. Cuando un ser consigue sentir el dolor o el sufrimiento de los demás poniéndose en su lugar, despierta el anhelo de ayudar y actuar.

Gracias a esta unión del pueblo, porque no son cientos, son miles quienes salen a las calles a manifestarse, quienes aunque lo tengan todo están luchando por los que no tienen nada, logramos cambiar ya muchas cosas, podemos ir construyendo desde el diálogo en las comunidades, entender que aunque somos tan diferentes, deseamos el bien común.

Construyamos desde el amor, desde la diversidad, desde la empatía, eso que hoy en día hemos visto en las manifestaciones, personas compartiendo lo que tienen, ayudando al otro, llorando por la muerte de un desconocido, pensando en la familia de aquel joven de otra ciudad, que murió pensando que Colombia se unió y que por fin ¡está cambiando!

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