En el Congreso de la Republica se está discutiendo el tema de Paridad y aunque ya son varios intentos sin éxito de lograr ese 50% de representación política para las mujeres, en algún momento -sin duda- será otra batalla ganada en esta lucha por la igualdad. No podría ser de otro modo, somos el 52% de la población. Para el ejercicio de una ciudadanía plena se hace necesario  dar el paso no solo de elegir, sino también de ser elegidas.

Lo que tenemos en la actualidad con la ley 581 de 2000 o ley de cuotas es la disposición por medio de ternas del 30% de los altos cargos públicos para que sean ejercidos por mujeres, pero no se está ocupando ese porcentaje, esto a razón de diversas maniobras, lo mismo pasa con el tema de la financiación. Se requiere una verdadera participación en todos los espacios de toma de decisiones por el simple hecho de que hacemos parte de esta sociedad y que la igualdad es un derecho. Senadores como Jhon Milton Rodríguez afirman que con ese 30% y sin garantías del cumplimiento de la ley es suficiente, se ha escuchado también que las mujeres no tenemos interés  político y que no existen tantas con la capacitación suficiente para ejercer tantos cargos; otra propuesta es que no pasemos del 50% de participación, como si las mujeres estuviéramos pidiendo que se nos regale algo;  nos quieren mantener en el atraso, no quieren que nada cambie, temen compartir el poder y esto los lleva a afirmar cualquier cosa. Cuando las sufragistas alzaron la voz también les dijeron que su lucha no era necesaria.

Necesitamos a las mujeres legislando, se están tomando decisiones desde una sola mirada y una sociedad democrática incluye la representación de todos los sectores que la ocupan, las transformaciones se dan en ámbitos de discusión diversos. Lo bonito de lo que pasa hoy en el congreso  es que en torno a este tema se han aliado representantes de partidos contrarios, lo que nos muestra que sí es posible ejercer la política favoreciendo a la sociedad y no a los partidos.

Podremos decir que pertenecemos a una Democracia cuando exista Paridad, lo que nos asegura más opciones de elegir y ser elegidas; alternancia para lograr equidad y no que nos asignen los últimos renglones de las listas,  y universalidad que garantice el derecho a hacer parte de todos los espacios donde se tomen decisiones; todo esto para gobernar y legislar para todos y todas y por ende de forma más acertada. Es una lucha que los representantes del congreso, colectivos de mujeres y feministas seguirán dando y que debemos apoyar desde la ciudadanía para que se materialicen en corto tiempo.

Como dijo José Daniel López congresista del partido Cambio Radical – autor de la reforma política-al referirse a la Cámara de Representantes cuando esta hundió las listas alternadas y paritarias:  “Lo que pasa en el Congreso es un reflejo de una estructura patriarcal que como es en la política, es en la sociedad”. Solo el 18% de congresistas son mujeres, necesitamos condiciones desde el ámbito cultural, institucional y de educación  para ejercer esa ciudadanía plena y siendo las principales electoras por fin ser elegidas.

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