Foto Monica Torres

 

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Esta semana escuché a miembros de congreso que avalados por el centro democrático, el partido justa y libre, el partido conservador y cambio Radical unirse para solicitar la creación de una comisión denominada “Comisión próvida” que según sus palabras velará y sesionará de manera activa para que la vida de las y los colombianos sea protegida desde el momento de su concepción.
Esta propuesta me deja muchas dudas, como otras presentadas por ellos ,como el ministerio de la familia, pues pienso que estos congresistas no se dan cuenta de lo hipócritas que se ven diciendo que protegerán la vida pero hacen todo cuanto pueden para destruir la los acuerdos paz; y al mismo tiempo les parece bien que las mujeres mueran en procedimientos clandestinos o en prácticas obstétricas mal sanas; o por otro lado proponen un ministerio de la familia que busca proteger los derechos de sus miembros y la constitución de esta como una institución al servicio del estado y sus ciudadanos , pero no trabajarían temas como derechos sexuales o reproductivos o desconocen las diferentes expresiones de esas familias; o dicen proteger la vida pero les gusta la tauromaquia, la ganadería extensiva y apoyan la mega minería.
En fin, esos congresistas cada vez que abren la boca solo demuestran su poca formación ética y académica y de paso lo poco que dialogan con su electorado. Pues llevan años en el ” servicio público” pero no escuchan. Y eso lo sé por qué sus propuestas carentes de sentido y planteadas bajo ideas fijas con nombres sin lógica no han cambiado con el paso del tiempo. Y la verdad es que eso de hacer caso sin pensar y andar repitiendo como loro sin reflexionar cosas como ” soy próvida” o ” existencia desde la concepción” son muestra fehaciente de una conciencia capturada por fundamentalismos ya que ninguno se da a la tarea de profundizar en lo que creen saber.
Invito a esos congresistas a crear su comisión y defender la vida pero en toda su expresión, reconociendo derechos en igualdad de condiciones a toda la comunidad de la vida, es decir, a la naturaleza, los animales y el planeta en su conjunto y red con la compresión de su esencia mas allá de la materia y su utilidad para el humano. Sin duda alguna la vida debe ser protegida por principio y como derecho fundamental, pero requiere menos maniqueísmos como llamar madre, padre o hijo a unos seres cuya identidad familiar no se ha establecido. Pues ésta solo se establece en el momento en que cada uno se conciben como tal por lo tanto no tiene medio sentido en absoluto que un cigoto o feto tenga derecho a convertirse en la perpetuación de la colonización de los cuerpos que pueden gestar y la maternidad , paternidad o “vida” sea impuesta a esta materia sin identidad.
En otras palabras, si esos congresistas de derecha insisten en sus objetivos simplistas y carentes de escucha social quedará demostrado que esa gente no defiende la vida, como siempre lo que defiende es la propiedad. La propiedad del estado sobre los úteros. De otra manera , entenderían que el movimiento de mujeres cuando busca despenalizar el aborto lo que quiere es descolonizar el útero y no permitir que decisiones de externos puedan controlar los cuerpos a través de mandamientos, diagnósticos o leyes. Ha tomado tiempo y como Jack , lo hemos hecho por partes, descolonizando y emancipando nuestras manos, nuestras mentes, nuestro tiempo, nuestras vaginas, nuestros clítoris; incluso hemos ayudado a los hombres a emancipar sus anos y sus testículos. Pero nos falta liberar el Útero y no puede ser que no lo vean.

Foto: Melisa Duque

En ese camino liberador, el respeto por la vida desde la concepción es clave y el movimiento feminista lo sabe, pues lo hemos reflexionado mucho, entendiendo que en términos que los fundamentalistas religiosos puedan entender, si el barro es la materia, el soplo que le da vida es la voluntad y el útero no es un simple horno, es al contrario, la bocanada de voluntad expresada en su protección. En otras palabras, sin voluntad o sin el deseo de dar vida, esa vida no se ha concebido aun cuando exista la materia, el soplo de vida se debe dar en libertad y para que la libertad se configure quien gesta debe poder decidir si quiere o no gestar.
Así pues, quienes hemos tenido embarazos no deseados y luego hemos accedido a la información y la posibilidad de interrumpir ese embarazo sin miedo y sin peligro hemos logrado emanciparnos y empoderarnos .Desde ese lugar por ejemplo yo decidí continuar con mi embarazo y ese día me concebí como madre y concebí un hijo di vida a mi maternidad de forma voluntaria y no impuesta. De esa forma la libertad toma otra vez su lugar como constitutivo de la vida, por lo cual, seguir negando o poniendo presas a las personas que tienen útero por no querer “soplar sobre el barro”, por no querer parir los hijos que el estado necesita, no salva a nadie y por el contrario perpetua la enajenación física que por tanto tiempo hemos sufrido las mujeres y personas gestantes.
Las feministas somos PROVIDA, defendemos la vida como un todo su materia, su conciencia, su libertad. Los que gritan en los pulpitos y afuera de las iglesias pretendiendo que las mujeres se consideren a sí mismas meros cascarones no les va quedar de otra que reflexionar, dialogar e intentar aprender, por que ya no se permitirá nunca más que su voz sea la única que cuente.

 

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