
La nueva edición del álbum de figuras políticas ha salido a la calle y, más allá de la nosaatalgia del papel, los perfiles técnicos de los «jugadores» están dando de qué hablar. Entre veteranos de mil batallas y eternos suplentes, así se mueve el vestuario de los protagonistas que aspiran a la copa.
El Bloque Defensivo y los «Especialistas»
Abelardo: El Rey del Escritorio Un jugador que entiende que los partidos no solo se ganan en la cancha. Su especialidad es la defensa y no propiamente el juego limpio; su autocrítica es nula: si el rival logra filtrar un balón, la culpa siempre será del estado de la cancha o de un error arbitral, nunca de su posicionamiento. Dice estar listo para la final del mundo, pero su juego sigue siendo más de juzgados que de partidos importantes, ha sido muy criticado por ser cómplice de una que otra goleada que el país ha recibido.
Paloma: La Disciplina del DT La jugadora más obediente del plantel. Su esquema táctico es sencillo: lo que diga el «Presidente del club» desde el palco se cumple a rajatabla. Aunque intenta confundir a la prensa diciendo que puede jugar de volante mixta en el centro, la realidad es que su pierna derecha es su única herramienta y jamás abandona esa banda. Le falta esa «chispa» de rebeldía para remontar cuando el marcador va en contra.
La Creatividad (y sus conflictos) en el Medio Campo
Claudia: La Ambidiestra Explosiva Es, quizás, la jugadora con más despliegue físico, pero su temperamento le juega en contra. Patea con la izquierda o con la derecha según sople el viento, una versatilidad que marea tanto a rivales como a compañeros. Su problema es el volumen: grita tanto las instrucciones que ha terminado por fracturar el vestuario. En su equipo ya pocos le pasan la pelota por evitar el regaño.
Fajardo: El Eterno Suplente Frío Un caso de estudio para los psicólogos deportivos. Lleva años en la banca, pero parece cómodo allí; ni siquiera se pone a calentar. Cuando por fin entra al campo, se queda estático en la línea de la mitad. Nadie sabe si está defendiendo, atacando o simplemente viendo pasar los minutos. Es el jugador «tibio» por excelencia: ni frío ni calor, solo presencia.
Los «Cracks» de la Estrategia Individual
Iván Cepeda: El Calculador Solitario Juega pegado a la banda izquierda con una frialdad que asusta. Cada pase está fríamente calculado, pero sufre de una desconfianza crónica hacia sus compañeros. Prefiere perder el balón en una jugada individual que confiar en el relevo. Además, es el terror de los árbitros: tiene una obsesión con discutir cada falta y pedir justicia, por mínima que sea, convirtiendo el juego en un debate eterno.
Roy: El Nómada del Optimismo Ha vestido todas las camisetas de la liga, desde la local hasta la visitante, asegurando en cada presentación que es el «fichaje indispensable». Aunque los hinchas ya perdieron la cuenta de cuántos escudos ha besado, él mantiene un optimismo inquebrantable. Incluso si el equipo va perdiendo 5-0 en el minuto 90, Roy seguirá pidiendo la pelota, convencido de que el milagro es posible (o que, al menos, habrá un nuevo equipo que lo contrate la próxima temporada)


