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¡Gracias a Dios!
“Colombia no está como Venezuela”, “tenemos lo del diario”, “nosotros los colombianos somos trabajadores”… Gracias, gracias etc.

¡Exacto! Colombia no está como Venezuela, está peor, al menos en Venezuela existe los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción) abastecen y distribuyen los alimentos prioritarios a través de una modalidad de entrega de productos casa por casa, a la mayoría de colombianos lo que les llega casa por casa muy puntuales cada mes, son las facturas de servicios públicos –y en esta pandemia hubo un incremento tarifario en todos los servicios- y no estoy diciendo que esté de acuerdo con un Estado Paternalista, donde todo lo dan y no enseñan a pescar, estoy resaltando que estamos lejos de ser como Venezuela. Ahora con la noticia que dio la directora nacional del ICBF anunciando que para el 2021 se recortarían 84.000 cupos de atención integral a la primera infancia porque hay un déficit presupuestal de $620.000 millones de pesos ¡hágame el bendito favor!, ni siquiera seremos como Cuba y ¿saben por qué no seremos como Cuba? Porque acá se están muriendo los niños de hambre y muchos están sin lograr entrar a un colegio porque los cupos escolares son escasos, en cambio en Cuba, según la UNICEF, hay 0% de desnutrición y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) también ha reconocido que esta es la nación con más avances en América Latina en la lucha contra la desnutrición… Señor Dios ¡líbrame del castrochavismo!

Pero tenemos lo del diario… hay que reinventarnos

Esa palabra de “reinventarse” solo adorna y vuelve romántico el masoquismo con el que ha vivido el colombiano siempre, el reinventarse señores, es el mismo rebusque, el día a día; ha aumentado el desempleo, y con esta pandemia, queda totalmente demostrado que el gobierno le importa cero el colombiano reinventado o rebuscador. ¿Dónde carajos está el Estado social de derecho que me garantiza una vida digna en mi territorio? … En ninguna parte, y vaya usted a decir que estamos en un Estado Social de Derecho, es más, exija sus derechos constitucionales… ¡mamerto, castrochavista, neochavista, guerrillero, plomo es lo que hay! El colombiano no pide nada regalado; pide que le den oportunidad de trabajo digno, oportunidad de estudiar, oportunidad a un sistema de salud de calidad, oportunidad de existir y no ser acribillado por exigir sus derechos. Gracias a dios no estamos como Venezuela o Cuba.

Ahora pasemos al importaculismo

Bien, Colombia país lleno de riquezas y diversidad natural se enfocó únicamente en el narcotráfico –como si no hubiera café, cacao, algodón, aguacate, etc- ¿qué pasa aquí? No lo voy a hablar desde los puntos de vista de otras personas o investigaciones que se hayan hecho … No señores, lo voy a hablar desde mi propia experiencia en el territorio –claro está que las investigaciones que han hecho distintas organizaciones y demás tienen mucha validez, pero como decía mi abuela, hay que hablar a calzón quitao-. Cuando estuve en la Zona de Despeje en Vista Hermosa Meta en el gobierno de Pastrana, divise la problemática real, el abandono estatal en varias regiones del país. Al haber un abandono estatal y con la geografía de nuestro territorio, esto ha permitido que los grupos armados se apoderen de estas zonas, ahí sí no hay ni dios ni ley; con varios campesinos y raspachines con los que conviví me enseñaron las dificultades de la región, hay comida, mucha comida en nuestro país, pero al no haber vías de acceso a esos lugares remotos, las cosechas se pierden, los campesinos se empobrecen y no tienen una vida digna, lo único que les queda es sembrar coca ¿cómo les parece? ahí si llegan a los que les interesa comprar, ya saben, lo prohibido da más platica… El campesino intercambia cocaína por mercado o remesa como se le llama en esa zona para poder subsistir. Siempre ha existido ese abandono por parte de nuestros gobernantes. Y donde no hay “abandono estatal” ni cultivos de coca, adivinen… Extracción de hidrocarburos y minería. En ambas situaciones, el campesino, el indígena, el afro siempre lleva las de perder, desplazamiento forzado, masacres etc, quedando en medio de una violencia que él no planeo. Y el ciudadano de a pie, el que se reinventa, el del día a día, el del rebusque, sigue pensando que gracias a dios no estamos como Venezuela –aclaro que no son todos, los que nos rebuscamos estamos inconformes con la “economía naranja” o más bien “la dictadura naranja”- y para evadir la realidad recurren al importaculismo, prefieren hablar de las noticias showseras que les venden a diario, como el sancocho o sudado de pollo mal hecho por una cantante, o los traseros operados, o las novelas repetidas de caracol y rcn –hasta la creatividad se perdió, no se reinventaron los canales- en vez de asumir una postura de “no esclavo” para frenar la desigualdad social en este país y alzar la voz de protesta, una de esas ideas nos la ofrecieron líderes de oposición, como la desobediencia civil “el no pago de los servicios públicos” pero no somos capaces de hacerlo, preferimos aplaudir los apoyos económicos del “presidente” a un aerolínea que ni siquiera es del país, y seguir en la incertidumbre del reinventarse, no vaya ser el diablo que me corten la luz y no me pueda ver las novelas por no salir al rebusque. Somos importaculistas.

¿Por qué es tan difícil para el colombiano pensar en un país diferente?

Porque con tanto discurso repetido a diario por todos los medios de comunicación “Venezuela está en crisis” nos acostumbramos al maltrato, a la mentira, a la burla, a la muerte… este matrimonio necesita una psicoterapia urgente. No nos pensamos como una nación soberana porque nos da miedo ser como Venezuela o Cuba –en Colombia nunca habrá un gobierno de izquierda- si utilizáramos el “ser abejas” para buscar una justicia social, donde avancemos en la reconciliación, donde apoyemos al campesino, al indígena, al afro, al niño, al joven, a la mujer, seriamos la patria grande de América Latina, pero aquí reina la costumbre, el conformismo y el importaculismo, estamos aún inmersos en la caverna de Platón y creo que para salir de allí son años luz si antes no nos silencian a todos.

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