Por:

El significado de la palabra cuatrero tal cual como podemos leer en la RAE es de una persona que roba gallinas o ganado, el lenguaje propio de estos pueblos posee una conciencia colectiva, que nos permite comprender que cuatrero para este imaginario popular es de aquel que ejerce múltiples ocupaciones.

Es de esa manera que recuerdo al señor Roberto Beltrán; observo el embrollo de mi mente mientras contemplo el cristal del cielo azul marino, que dejaba ver cráteres propios de un manto abandonado a su suerte, permitiendo que un joven de 1,83 de perfil bajo y recién llegado a aquel pueblo tuviera el gusto en medio de variadas charlas de conversar sobre la política local, nacional y los designios hasta entonces desconocidos de las mismas. Mientras la tarde se desmoronaba entre el vacío de un gran reloj de arena.

Don Roberto un hombre de carácter simpático de rostro igual a sus años cumplidos, refleja en cada arruga aquella unión entre el hombre y las raíces propias de un octogenario dedicado a su vivir, sin miedo a equivocarse, aquella palabra diría yo, se puede excluir del diccionario costumbrista alimentado por aquel imaginario propio de estos pueblos de Colombia.

El mundo etéreo de las letras nos permite en ocasiones elevar al personaje principal de una historia narrada al nivel que desee la mente en darle, ya queda de nosotros los que observamos aquella curiosa coincidencia del movimiento de vida, que llevo a un hombre como este señor a entregarse a las narraciones del compartir de aquel imaginario, que se hace la gente de él. Unos lo observan cuando es capaz de subirse con fuerza con la vitalidad de un joven a reparar el fluido eléctrico, atender la funeraria familiar, hacer labores de carpintería y arrastrar por último una silla hasta el frente de su casa, la cual es de un naranja claro, frente a un mercado que aloja el sentir mismo de ser un elefante blanco, mientras que de don Roberto es su aire de sabiduría al ser un hombre que valora el silencio de igual forma que lo contempla con calma, fumando un cigarrillo que creo yo no es más dañino que el propio Covid o el manejo de la gerencia del banco de la República.

Si bien es cierto que con cada año que pasa se le resta siempre al abanico de la vida, igual que las grietas de sus pueblos a esa nada, ese silencio perpetuo, para nosotros los que vemos sin ser conscientes de nuestro propio paradero, medito y comprendo que aquellas charlas amenas sobre la reunión entre un pasado de la memoria de aquellos días, dónde la gloría no valía si no aún más que las cifras de una guerra, que no se haya en el sentido de la dilapidación de sueños no cumplidos, que la conciencia de estos pueblos está en las memorias de viejos como “el cuatrero” don Roberto.

Agradecimiento especial a la artista Natalia Rojas compañera de carrera por el bello retrato de don Roberto.

Leave a Reply