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Hoy en el mundo conmemoramos el día del trabajo, para que recordemos las luchas, las muertes y los logros de la clase obrera a través de la historia humana, para que sepamos que los derechos, las garantías y las libertades que tenemos hoy huelen a sangre, a cadáveres, a sudor de miles y millones de hombres y mujeres visionarios de la justicia y la equidad que nos otorgaron las relaciones sociales, económicas y jurídicas que hoy tememos, en este día les decimos su lucha no fue en vano, hoy conmigo en el mundo existen humanos dispuestos a defender lo logrado y a luchar por una vida digna, justa y en equilibrio con la naturaleza.

Hoy pasamos momentos difíciles en el planeta por la pandemia del COVID-19, este microscópico organismo puso a temblar el mundo, a las potencias mundiales, a los grandes conglomerados económicos, a los ejércitos mejor dotados, a toda la ciencia y la tecnología existentes; este organismo que no vemos, que no sentimos, que está en todas partes y en ninguna, nos está demostrando que no somos omnipotentes, que no estamos haciendo las cosas bien, que el sistema económico que tenemos es perversamente injusto, que la manera de relacionarnos con la Naturaleza es contraria a la existencia de nuestro planeta y que el egoísmo e individualismo reinante en nuestras relaciones sociales son aberrantes comportamientos contrarios a la persistencia de la especie Humana.

El mundo, sus habitantes y la manera de relacionarnos unos con otros y con la naturaleza tiene que cambiar para que podamos preservarnos y preservar el universo, hoy todos desde nuestras casas somos conscientes de eso, anhelamos cambios que nos permitan una vida mejor en la tierra, un mundo más equitativo donde limitemos el monopolio y la concentración del poder y la riqueza y desarrollemos una redistribución real de la riqueza entre todos, además que debemos combatir con vehemencia el espíritu depredador en la relaciones con la naturaleza e imponer para todos una conciencia de preservación y conservación natural y social.

Por esta razón hoy tenemos que rechazar la propuesta del Gobierno y de los gremios de bajar salarios, como una solución a la crisis, recortar derechos para disminuir gastos y limitar libertades para mejorar el control. No señores lo que necesita Colombia y el mundo es un nuevo contrato social.

A propósito de la pandemia en nuestro país que ha develado la grave crisis de nuestros sistema de salud hoy debemos exigir al gobierno que le quite el carácter de privado y el concepto de negocio de nuestro sistema que ha enriquecido a unos pocos, quebrado clínicas y hospitales, pauperizados a los trabajadores de la salud y a los usuarios convertidos en victimas que pagan con su vida este descarado negocio y lo convierta en una función social pública del estado que proteja y dignifique a los trabajadores de la salud dándoles un régimen laboral especial, que vigile y controle el flujo de recursos, que le pague a tiempo a las IPS y que el cuidado y la salud del ciudadano o paciente sea el centro del proceso.

Para que podamos gritar todos unidos viva el día del trabajo.

Círculos Solidarios

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