Por:

Ya vamos a cumplir la primera fecha que se tenía prevista para el levantamiento de aislamiento obligatorio y sabemos que esto no acaba aquí, pues hasta la fecha esto va hasta el 26 de abril. Mientras tanto coronavirus sigue haciendo de las suyas.

La cuarentena, para muchos ha significado un momento de compartir con sus familiares, de reír a carcajadas con los tik tok colectivos, el reto de mejores amigos, hermanos o primos, para tener la excusa de llenarse la cara de harina, de creerse las musas de cuadros que hace muchos años fueron pintados, estresarse jugando parchís con tus compas, confinados en otros lugares o viendo con gusto la última temporada de La Casa de Papel.

Para algunos ha sido la posibilidad de estar en espacios que antes por el tiempo, dinero o movilidad, no les era posible ser parte, pero que gracias a las conferencias y videollamadas de las distintas plataformas hoy permiten la integración masiva.

Para otros, ha significado la extensión de sus horarios laborales y la permanente conexión con sus empresas, opuesto a quienes tuvieron despidos injustos que generan una constante intriga al no saber que comida se dará al día siguiente a su familia o el frío de la calle ante el desalojo de su hogar.

El covid- 19 ha generado una infinidad de sentimientos, de actitudes de esperanza y de alegría que seguramente serán memorables en sus recuerdos o en sus TBTs, como esas actividades hechas en familia o esos esfuerzos colectivos para poder brindarle un mercado a quien lo necesita, desde la voluntad y la generosidad.
No es atrevido decir que son más los mercados para familias vulnerables en épocas de pandemia que han sido brindados por colectivos, fundaciones y universidades que incluso el mismo estado. De quién surge desconcierto ante anomalías con respecto a los verdaderos beneficiarios y las plataformas para su verificación.

Noticias como la discriminación a las profesionales de la salud, tanto en los lugares públicos como en sus residencias, genera todo un sin sabor, partiendo de que son ellos quienes en esta emergencia se están encargando de la vigilancia y seguridad de nuestra salubridad, pese a las ya evidentes falencias de los hospitales para los suministros básicos y el buen ejercicio de su trabajo, es obvio que son ellos los más calificados a la hora de tomar medidas de higiene y prevención; pero como siempre el cólera y el no ponernos en los zapatos del otro, hace que pasen cosas como esta.

Indignante resulta las cifras de 5 líderes sociales y defensores de Derechos Humanos asesinados durante la cuarentena que informa El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), sumados a los 275 líderes y lideresas asesinados después de la implementación del acuerdo con las Farc, y 185 excombatientes de la misma guerrilla.

Desalentador resulta la postura de algunos habitantes cercanos de los diferentes albergues previstos en Bogotá, que se oponen a permitir el ingreso a personas desalojadas, adultos en condición de abandono y migrantes venezolanos provenientes en gran número de la localidad de Santa Fe. Si bien sus temores y quejas resultan válidos, en la medida en que se genera incertidumbre por los oficios de estas personas y el hecho de que siempre se envíen este tipo de centros de acogida a las zonas periféricas y del sur de Bogotá y no a todo el territorio distrital, generando roces de clases.
Pero, tampoco puede ser una excusa para perder la solidaridad y ayudar a quien lo necesita y más en estos momentos de pandemia.

Siguiendo con las cifras, en épocas de coronavirus hubo un aumento en el maltrato intrafamiliar según la línea 155, para la consejería de la equidad de la mujer, el incremento del 91% del registro de llamadas a comparación del mismo lapso de tiempo del 2019, muestra un terrible panorama para quienes en este momento están encerradas o encerrados con su agresor.

De igual modo, pera hablando del fútbol que no puede faltar en un país tan apasionado y machista como el nuestro, el 6 de abril, la cuenta oficial del club Independiente Santa Fe, publicó un comunicado de prensa donde informa que se le mantiene el contrato de trabajo al plantel profesional masculino y los funcionarios administrativos, pero, para el plantel profesional femenino se le suspende el contrato laboral. ¡Qué bonito!, luego nos salen y nos gritan ¡feminazis! y preguntan, pero ¿Dónde está el machismo si tenemos “igualdad de condiciones”? Mmm claro.

Y, por último, pero no menos grave, sobrecostos en los mercados que se están dando a las familias más pobres y vulnerables del país, pues según La Procuraduría General de Colombia, en cabeza de Fernando Carrillo, dijo que se adelantan 10 procesos en 8 departamentos entre los que se encuentran: Atlántico, Arauca, Cesar, Cundinamarca, Meta, Norte de Santander, San Andrés y Tolima. Donde se evidencia corrupción con ayudas para el mitigar los problemas asociados al coronavirus.
Se están investigando contratos firmados que sobrepasa los 800.000 millones de pesos, según el diario Publimetro, en los que, por ejemplo: se estaba pasando una lata de atún por el valor de 19.000 pesos “una sola lata de atún”. o 58 millones de pesos, para una pieza publicitaria para el Hospital Erasmo Meoz uno de más antiguos del departamento de Cúcuta, en vez de comprar suministros de salud. ¿Así o más corruptos?

Ahora se entiende porqué se ve más la ayuda de fundaciones, colectivos y familias de buen corazón y no las ayudas del estado.

Lo que aquí vemos, no es que la pandemia nos enloquece y saca lo peor de nosotros, lo que aquí se ve es una cantidad de problemas estructurales con los que vivimos a diario, como el desempleo y el trabajo informal que a muchos hoy tiene sin que comer por razón del coronavirus, pero también por un estado negligente que para nada ha cumplido sus propuestas de campaña.

Nos muestra que no sólo hay xenofobia con los migrantes venezolanos sino aporafobia con las personas que han sacadas de sus hogares por falta de dinero, mostrando así una evidentemente falta de solidaridad en algunas personas.

Evidencia y constata lo que todos ya sabemos pero que no deja de ser indignante, lo corruptos e inhumanos que pueden llegar hacer muchos de nuestros servidores públicos, al robar de forma tan cínica en época de coronavirus, muchos Honorables Parlamentarios.

También se ve lo ignorantes que podemos ser al discriminar a los profesionales de la salud, lo violentos y machistas que son algunos hogares y algunos espacios públicos y deportivos. Y lo lejos que estamos de la paz, al ver la lista de muertos de nuestros líderes sociales que día a día aumenta y a algunos parece no importarles. Pepé Mujica dice “más generosidad y menos egoísmo” es lo que vendrá después del coronavirus. No sé qué tan cierto sea esto en nuestro territorio.

 

Leave a Reply